Una vez me encontré con un vagabundo que sin presentarse me escrutó:-Dispense mi persona; yo conozco la historia de un joven escritor que solía ganar su inspiración con aquel amor que aparecía en el camino de su vida. ¿Quiere que se lo redacte en primera persona?
El vagabundo desapareció con un silbido en sus labios y nunca llegué a saber más de aquella historia, ya que un tiempo después descubrí que aquel transeúnte era analfabeto.
Entendí entonces que aquel que venía de paso era un vagabundo de amor, un vagabundo de soledad ante este sentimiento. La tristeza lo envolvía mientras soñaba con poder escribir su primer relato.
Sus oportunidades le daban la espalda desvaneciéndose. Aun no había hallado la exacta palabra con la cual comenzar el escrito y percibir esta experiencia: el AMOR.

No hay comentarios:
Publicar un comentario